No solo es dolor pélvico, es todo lo que dejas de hacer
Quizás tu dolor empezó como una pequeña molestia, un dolor al estar tiempo sentado, una presión después de montar en bicicleta o una sensación extraña en la zona genital, que pensaste que desaparecería sola. Pero pasa el tiempo y sigue ahí.
Empiezas a levantarte más veces de la silla, cambias de postura constantemente, dejas de montar en bici, modificas tus entrenamientos o evitas determinados movimientos porque sabes que después llegará el dolor. Incluso puede que estas molestias hayan afectado a tus relaciones, tu trabajo, tu descanso, haciendo que estés constantemente pendiente de cuándo volverá a aparecer.
Y cuando llevas meses así, lo más frustrante no siempre es el dolor. Es no saber por qué aparece ni qué puedes hacer para que desaparezca. Puede que ya hayas consultado con diferentes profesionales o incluso que las pruebas no hayan encontrado nada que explique completamente lo que sientes. Pero que no exista una lesión evidente no significa que el dolor no sea real.
Por eso, una valoración de fisioterapia especializada en dolor pélvico en hombres, puede ser el primer paso para entender qué factores están relacionados realmente con tus molestias y empezar a recuperar todo aquello que has dejado de hacer.